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Aquí y Ahora

El tiempo... tan inexacto para medir los momentos en los que existimos, y es que ¿cuánto exactamente dura un “momento”?, ¿Puede medirse en segundos un instante?.

Estoy enteramente convencido de que la vida no es de horas, días o de años, es de cuantas veces nos hicimos conscientes del “aquí” y el “ahora”, de las cosas que nos suceden y lo que descubrimos por dentro. La vida sucede cuando respiramos sabiendo que eso es lo único certero que tenemos, nuestro momento, nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, las personas con quienes estamos, el lugar donde nos encontramos y los detalles que nos hacen sentir bien, que nos dan ganas de estar en este preciso momento.

Y es que un momento puede ser tan extenso, que mientras yo escribo, tú lees y alguien abraza, algo muere, algo crece, algo se quema, algo se inunda, guerras se declaran mientras se crean tecnologías para prevenir el cambio climático y mientras todo eso sucede, todos vivimos un momento distinto en el mismo “tiempo”. Un momento puede ser una época, una generación, la vida misma es un momento y yo me pregunto a cada instante, si la vida es un momento, qué quiero estar haciendo, en dónde quiero estar, pues siempre puedo transformar este "momento" en uno donde esté pleno.


Hemos hecho del tiempo una medida a veces limitante y es que, sin entrar en materia cuántica, ideológicamente podemos entender que estar en varios lugares a la vez, es posible, a través de las semillas que plantamos o que recolectamos de las personas, lugares canciones o experiencias que hemos tenido y dejado que los demás tengan de nosotros.


El tiempo es el gran maestro de la impermanencia, por lo tanto es el recordatorio de que transitar la vida es más importante que tener éxito, pues cada instante de impermanencia puede ser el éxito cotidiano de hacer algo que nos gusta y estar con quien queremos. Pareciera difícil entenderlo si nos adentramos a estudiarlo como elemento clave del Universo, pero también es tan "fácil" perder el tiempo cuando no estamos conectados con lo que somos y hacemos a cada instante. Al perder el tiempo en superficialidades, en ofertas de supermercado, en planes sin espacio a la improvisación, en la pereza de no emprender, perdemos parte de esa vida que nos espera al hacernos conscientes del aquí y el ahora.


Por lo tanto, la invitación es a construir más momentos, de esos atemporales que podemos revivir visitando, abrazando, animando, haciendo, caminando, respirando, sin duda AMANDO y haciendo algo BUENO por todos los seres vivos y por este planeta que también está VIVO, pues siempre estamos "aquí", siempre es "ahora" y no hay mejor lugar e instante para reconocernos vivos y pudientes de lograr lo que nos planteamos.











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