Yo sĆ quiero una vida "mediocre"
- Diego Ćlez
- 12 feb 2020
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 4 abr 2023

Paz, tranquilidad, felicidad, libertad, estabilidad. Palabras que suenan bien, ¿no?. Estar alejado de la competencia, del ruido, del estrés, la tenencia, el poder y el conflicto. De inmediato pensamos que una vida asà trae júbilo, pero muchos de estos conceptos estÔn amarrados a cosas que debemos hacer antes para conseguirlos.
SegĆŗn la RAE, āmediocreā es algo āde calidad media, de poco mĆ©ritoā, es decir, algo que no es malo pero tampoco es excelente. La mediocridad a menudo se percibe como un tĆ©rmino negativo, sin embargo, Āæpor quĆ© debemos esforzarnos por la grandeza en todas las Ć”reas de nuestra vida?. En realidad, buscar la perfección puede llevar a una vida llena de estrĆ©s y ansiedad, mientras que la mediocridad, desde el punto de vista de los estĆ”ndares de aceptación o Ć©xito social, puede ofrecer una vida satisfactoria y feliz.
Querer una vida mediocre no es querer una vida sin metas o aspiraciones, tampoco de hacer las cosas āa mediasā o ādar el mĆnimo esfuerzoā, mĆ”s bien significa moderar las expectativas y revisar (e incluso reducir) los estĆ”ndares de esas aspiraciones, para encontrar la felicidad en la vida cotidiana, en lugar de perseguir constantemente un ideal inalcanzable. No pierdas de vista en esta lectura que, no es lo mismo actuar con mediocridad que querer una vida mediocre, porque incluso para tener una vida mediocre (o en la media), hay que hacer las cosas bien, tener buenas intenciones, completar tus tareas y construir tus sueƱos, desde lo cotidiano y no desde el ideal.
Vivimos en una sociedad obsesionada con el āĆ©xitoā en la que, por dĆ©cadas, hemos sido bombardeados con ideas sobre lo que debemos hacer, tener y soƱar para ser exitosos y felices, creencias donde el punto central es siempre ser mejor y tener mĆ”s y, por lo regular, mejor que los demĆ”s. Nos han implantado la idea de que podemos (y debemos) ser extraordinarios, sobresalientes, por encima del promedio, sin darnos cuenta que, si realmente todos fuĆ©ramos extraordinarios, en realidad serĆamos muy promedio...
Perseguir constantemente la grandeza, la genialidad o el reconocimiento es tambiĆ©n alejarse del proceso que llamamos felicidad, porque esa persecución es interminable, nefasta, egoĆsta y el concepto de āgrandezaā en algo especĆfico, siempre te alejarĆ” de muchas otras cosas importantes (como tus relaciones o el respeto a la naturaleza). Nos han enseƱado a querer un trabajo donde ganemos mucho, que el dinero es un valor mĆ”s que material, a soƱar con una casa grande, un carro lujoso, a tener la Ćŗltima tecnologĆa, a seguir patrones, tendencias y modas, a consumir productos que daƱan nuestra salud y el ambiente, en fin, nos han enseƱado a tener cosas para hacer la vida mĆ”s fĆ”cil, pero tambiĆ©n a ser muy infelices por nuestras carencias, por lo cual la mediocridad tambiĆ©n nos permite poder concentrarnos en las cosas importantes.
¿Y qué si lo que quiero es una vida ordinaria y simple?...
Muchos aƱos, muchos dĆas me la he pasado infeliz porque no logro alcanzar aquello que me dicen que tengo que tener y muchas veces no es alguien quien lo dice, sino una narrativa que incluso habita en nuestra propia mente; en la mĆŗsica, que debo ser āfamosoā, hacer mĆŗsica que siga las tendencias, que debo āconectarā en las redes sociales, etc... en el trabajo, que debo escalar profesionalmente, ganar mĆ”s dinero, comprar una casa mĆ”s grande. En lo personal, que debo tener hijos porque es "maravilloso" y es lo que āme toca hacerā como "adulto responsable". En fin, he perseguido muchas cosas que la sociedad, la familia, la publicidad y los influencers me han dicho que tengo que hacer, decir o soƱar, pero la he pasado mal, ansioso, procrastinando, estresado e insatisfecho con mi vida, haciendo comparaciones frustrantes, culpĆ”ndome, culpando a otros y creyendo que algo anda mal. Afortunadamente ALGO ANDA MAL y no soy yo, es el sistema de aspiraciones sociales que nos hemos creado y creĆdo...
La mediocridad abre la posibilidad de fracasar. El fracaso es parte natural del crecimiento y el aprendizaje y eso nos da la libertad de tomar riesgos, aprender de nuestros errores y seguir adelante sin miedo. Darme cuenta de eso me ha llevado a descubrirme siendo enteramente feliz cuando no seguĆ los patrones, cuando decidĆ arriesgarme a hacer la mĆŗsica que me gustaba y sentĆa que el mundo necesitaba, cuando abandonĆ© mi primer grupo musical, cuando abandonĆ© mi trabajo en recursos humanos porque no me llenaba, ni sentĆa que estaba rindiendo, cuando aĆŗn sin estudios en ingenierĆa de sonido me decĆan iluso por enviar mi CV buscando un trabajo como productor musical (que hoy tengo), cuando me dediquĆ© a aprender nuevos oficios como diseƱar, producir, ser maestro de niƱos con sordoceguera, locutar, hacer galletas o escribir este blog.
Me he descubierto feliz riendo con personas que no me esperaba, me he descubierto en paz cuando me alejo de las redes sociales, me he descubierto sereno cuando hago una canción, cuando hago un diseƱo, edito una fotografĆa o cuando organizo un concierto aunque no lleguen mĆ”s de 5 personas, cuando sigo enviando mis propuestas musicales aunque me rechacen, incluso disfruto el estrĆ©s cuando āfluyoā a travĆ©s de producir una nueva canción, dedicarle madrugadas enteras, sin sentir el tiempo, hasta que mi perfeccionismo encuentra que me gusta como suena. Como decĆa al inicio, me gusta hacer cosas bien hechas, pero no para obtener grandeza, sino para ser franco en lo que hago.
Luego de hacer mi propio ejercicio para saber lo que es verdaderamente importante (Ver artĆculo en el blog āY a mi... ĀæquĆ© me importa?ā), he descubierto que...
āLAS COSAS IMPORTANTES SON LAS COSAS ORDINARIASā
Lo importante no es lo que persigues ambiciosamente o lo que dices que quieres. Lo importante es lo que mĆ”s haces y disfrutas en tu dĆa a dĆa, en tu āaquĆ y ahoraā, es lo que consideras ordinario, las personas que mĆ”s ves y con quienes mĆ”s ries o a quienes prefieres cuando la pasas mal. Si consideras algo como "ordinario" automĆ”ticamente has autorizado a esa actividad, persona o actitud como importante en tu vida. Pareciera que la rutina, el trabajo u otras actividades cotidianas son aburridas en comparación con las grandes y emocionantes aventuras que soƱamos tener, pero en realidad son estas cosas ordinarias las que hacen que la vida valga la pena, pues asĆ podemos llamar "grandes aventuras" a esos sueƱos que vamos haciendo realidad, desde lo cotidiano, desde lo que accionas, lo que sacrificas, lo que conviertes en realidad cada dĆa.
Y aunque hayan cosas inevitables cada dĆa que no nos gustan, como el trĆ”fico para moverte de casa al trabajo, lo ordinario no es precisamente el trĆ”fico, sino el sacrificio que haces por un bien mayor, el del trabajo, el de la estabilidad económica, el de garantizarte cierto estilo de vida, el de llegar a hacer algo que te gusta, con quien te gusta, tu familia, tu esposa, tus hijos. Ahora bien, si el trĆ”fico te llega a consumir tanto que eres miserable por esas horas āperdidas" y llega a afectar mĆ”s que ayudar, hay algo que debes reajustar en tu cotidianidad, porque siempre puedes revisar tus prioridades y la congruencia entre lo que quieres y lo que haces, a travĆ©s del maravilloso ejercicio de āhacerte conscienteā y la capacidad irrenunciable de la VOLUNTAD, que te puede mover a un plano de mejor armonĆa. Con determinación, no hay mala decisión si la misma fue tomada desde la consciencia plena de tus prioridades y la persecución de tus objetivos, con un plan.
Entonces, una vida mediocre no es para nada āmalaā, una vida donde lo importante es lo que haces cada dĆa para estar ābienā contigo, con los tuyos y con el planeta. Donde lo que importa es lo que haces aquĆ y ahora, una vida de pequeƱas cosas ordinarias que no precisamente ādisfrutasā, pero que sĆ te hacen disfrutar la vida entera y tener "grandes aventuras" a menudo. Una vida simple, donde la persecución de los sueƱos es mĆ”s importante que el āsueƱoā en sĆ. Una vida tranquila, donde esos sueƱos no son afanes o ambiciones competitivas para agradar o encajar en ciertos ideales de un āĆ©xitoā establecido.
Para seguir soƱando y construyendo sueƱos, basta con hacer lo que disfrutamos, cada vez que podemos, dejar de intentar tanto y bajarle a las aspiraciones sociales. Para mi, el Ʃxito es moverme en un plano de cosas ordinarias que aporten valor a mi vida y a la vida de los demƔs...
En fin... querer una vida mediocre no significa conformarnos con menos de lo que merecemos. Significa aceptar nuestras limitaciones, centrarnos en lo que realmente importa y ser felices con lo que tenemos. Al aceptar la mediocridad, podemos encontrar la belleza en lo ordinario y descubrir que la felicidad y la satisfacción estÔn al alcance de nuestras manos.
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”MUCHA COSA BUENA!...





